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Cúrcuma, calidez asiática

Utilizada desde hace miles de años en India, ninguna especia produce tantos beneficios en el arte culinario y en la salud, como la cúrcuma. Su intenso color amarillo ocre y su sabor tibio y dulzón, ligeramente amargo, son características que, junto con otros ingredientes, le da identidad al curry. Además de su protagonismo gastronómico, la  cúrcuma es uno de los principales componentes utilizados en la medicina tradicional hindú -medicina ayurvédica (ayur: vida; vedic: conocimiento)- y en la medicina china. En Occidente, se han reconocido principalmente sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias; y cada vez surgen nuevas investigaciones que apoyan su uso en una gran variedad de aspectos.

La cúrcuma -Cúrcuma longa- se cultiva desde mucho tiempo en India, el sur de China y otras zonas tropicales y subtropicales. En la actualidad muchos países la cultivan, pero los principales exportadores son India, China, Sri Lanka y Filipinas.

Su crecimiento y floración, tiene grandes similitudes con las del jengibre, que pertenece a la misma familia (Zingiberáceae). El principio activo de la cúrcuma es la curcumina, que se encuentra en la raíz de la planta y es responsable de su color amarillo; mediante un proceso de secado y trituración de los rizomas de la planta, se obtiene un polvo que es el que se comercializa como especia.

Disponible en tiendas de especias locales, de preferencia de cultivo ecológico, la cúrcuma en polvo debe conservarse en un recipiente de cristal bien cerrado en un lugar fresco, oscuro y seco. Es vital señalar que la cúrcuma por sí sola es escasamente absorbida por el organismo y necesita ser combinada con pimienta (una baja cantidad es suficiente), para alcanzar niveles óptimos de absorción. Por lo tanto, lo ideal es consumir la cúrcuma en polvo, directamente como alimento y no de forma encapsulada.

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Siempre acompañada con una pizca de pimienta y mejor, al final de la cocción, se puede añadir el polvo de cúrcuma en purés, sopas o arroces. También podemos preparar un aderezo: se mezcla 1/4 de cucharada sopera de cúrcuma en polvo con media cucharada sopera de aceite de oliva o de lino (preferentemente) y una pizca de pimienta. Con esta mezcla se pueden aliñar verduras, pastas, ensaladas… Todo dependerá de la imaginación de cada uno.

 

La idea es brindar información, y NO reemplazar -de ningún modo- la consulta médica o la aprobación de su médico de confianza.

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