DESTINOS ECO

Playa Viva… una tentación para los sentidos

En Juluchuca, Estado de Guerrero – México, se encuentra el hotel boutique  ecológico Playa Viva, un paraíso casi virgen que ofrece muchas variantes para los que buscan disfrutar de un entorno mágico.

Junto a un ecosistema privilegiado que permite realizar gran cantidad de actividades al aire libre, Playa Vivalogra que sus huéspedes se desconecten de la cotidianidad y a su vez colabora, junto con los pueblos aledaños, con el medio ambiente manteniendo y fomentando la biodiversidad de la zona.

Su ubicación, en plena reserva natural privada de 86 hectáreas y más de 1 kilómetro de playa, lo vuelve un lugar único 100% sustentable.

Con un acceso exclusivo, llegar a Playa Viva resulta sencillo. La mejor forma de hacerlo es a través de Juluchuca, un pequeño poblado (a 30 minutos del aeropuerto de Zihuatanejo/Ixtapa), que al cruzarlo… empezarás a disfrutar del silencio y la paz que inevitablemente entrega la naturaleza virgen. Después de unos minutos, te sorprenderás con la entrada de Playa Viva. Al abrirse el portón, te sumergirás en un escenario de ensueño frente al Océano Pacífico.

Equilibrio + Habitabilidad + Sustentabilidad + Protección Ambiental + Comodidad + Seguridad

Pero, más allá del maravilloso entorno, las instalaciones son dignas de ser destacadas porque logran respetar el paisaje del lugar sin alterarlo ni provocarle daños.

Playa Viva tiene, en realidad dos espacios distintos. El primero, comunitario…de integración. Sería, dentro del proyecto arquitectónico, el gran protagonista. El segundo, privado… de introspección. Ambas tienen un punto en común: el equilibrio.

Los espacios comunes (el comedor, la piscina, la zona de yoga, el teatro al aire libre y el Observatorio) se adaptan de manera natural y muy dinámica al concepto eco-friendly. Es una invitación a vivir en comunidad.

Las exclusivas habitaciones cercanas a las unidades comunitarias, tienen la luminosidad y la aireación como un punto importante a destacar ya que sus puertas corredizas permiten que la vista al océano sea de 180 grados y que la brisa marina fluya libremente. Con una decoración muy cuidada y con terminaciones sostenibles (pisos revestidos con madera de huapinol y bocote, techos de palapa, detalles en bambú y paredes de barro) hacen que el ambiente sea placentero y armónico. Las sábanas y toallas son de algodón orgánico, las mantas de lana son hechas a mano en las colinas de Michoacán y el jabón es biodegradable.

En el relato gastronómico, Playa Viva busca satisfacer a sus huéspedes de manera que el agroecosistema mantenga el equilibrio. Agua pura, jugos naturales y alimentos saludables de mayor calidad nutritiva, elaborados especialmente para que sus sabores, colores y  aromas sean más consistentes y deliciosos.

Por otra parte, el servicio que ofrecen es profesional y personalizado y además es agradable comentar que Playa Vivaacepta mascotas. Es un valor agregado que, en muchas ocasiones, nos hace decidir.

Además dela integración, de la transparencia, del servicio y del cuidado con los huéspedes y del medio ambiente,Playa Viva colabora con la cooperativa de sal artesanal local, con la agricultura orgánica y con la protección de las especies en peligro de extinción (“La Tortuga Viva”).

Playa Viva, genera estímulos perceptivos, incitando a los sentidos a vivir experiencias diferentes…

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