GENERA UN CAMBIO

Si vas a usar, que sea bio, compostable o reutilizable

Popote: (nombre masculino, México, del náhuatl popotl = paja).
Tubo fino de papel o plástico que se emplea para sorber líquidos.
También conocido como absorbente (Cuba); bombilla (Chile, Bolivia); calimete (República Dominicana); cañita, pitillo (Colombia, Venezuela); cañita, sorbete (Perú); carrizo (Panamá); pajita, sorbete (Argentina); pajita (España); sorbete (Ecuador); sorbeto (Puerto Rico); sorbito (Uruguay).

Desde ya hace algún tiempo, existe una campaña que se ha replicado en diferentes países con el propósito de erradicar el uso de popotes. Está genial, claro que sí. Sin embargo, hay mucha gente que aún no toma conciencia sobre el impacto de este producto en el medio ambiente y quiero creer, que tal vez por ese motivo, lo continúe usando sin siquiera detenerse a pensar en su vida útil tan corta.

Sabemos que los productos desechables están destinados a ser usados una sola vez. Generalmente, éstos, están hechos a base de polipropileno (PP) o poliestireno (PS) -dos clases de plástico-. Como así de fácil y rápido desaparecen de nuestra vista, se acumulan constantemente, sin piedad, generando estadísticas alarmantes.

Estudios estiman que el 90% de las aves marinas, ballenas, delfines y algunas especies de tortuga han ingerido plástico. Ni hablemos de su toxicidad e impacto negativo incalculable, al tardar más de 100 años en degradarse. ¿Lo más impactante? Tal vez sea que en el mundo, cada día, se utilizan 500 millones de popotes.

Paremos la máquina.

Para la mayoría de nosotros, el popote no es indispensable. No obstante, entiendo que para los niños, personas con alguna discapacidad física, motivos de higiene y/o en situaciones aisladas cumplen su función.

Si bien ya existen desechables biodegradables y 100% compostables (sí, hechos a base de plantas para que puedas tirarlos con los residuos orgánicos), por el momento son contados los restaurantes  que optan por este tipo de alternativas en la Ciudad de México. Plan V Café es uno de ellos y seguramente sean decisiones como éstas, las que convierten este lugar en un sitio especial… con ese valor agregado que pocos poseen.

Para aquellos que creen que es útil tener uno a la mano, los popotes reutilizables, son la mejor opción. Yo desde hace tiempo tengo el mío de Ecostalitos. Lo llevo en mi bolso por si lo ocupo en alguno de esos momentos aislados que mencionaba anteriormente, lo puedo utilizar las veces que quiera y viene con su cepillito para lavarlo adecuadamente después de su uso.

Hace unos días visité Zero Market México, una tienda a granel de productos naturales y ecológicos que también promueve la filosofía de basura cero. Allí encontré popotes biodegradables hechos de bambú de Cero Plástico. Éstos también son reutilizables y tienen una vida de 2 a 3 años según el uso y cuidado que le demos.

Sin dudas, la mejor respuesta siempre será: “sin popote, por favor”. Para todas las otras ocasiones, elijamos popotes elaborados con conciencia que nos ayuden a actuar con responsabilidad…

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