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Compostar, una forma de minimizar nuestros residuos a la mitad

Desde hace algunas semanas que comencé a compostar en mi casa. Sí, en un rincón del balcón ubiqué mi compostera de Proyecto Terranova  e inicié mi primera experiencia de compostaje doméstico. 

En este tiempo pude comprobar que la falta de espacio, no es excusa. Y si queremos minimizar nuestros residuos a la mitad, compostar es una de las mejores alternativas para lograrlo. Además, de esta manera evitamos mandar al relleno sanitario materia orgánica que a la larga, se termina convirtiendo en gases de efecto invernadero, atrae bichos y plagas, además de generar un olor horrible. En resumen: compostar, es todo lo que está bien. 

Para elaborar un compost sano y productivo, apto para la producción de vegetales, necesitas tres ingredientes, además de un poco de agua y aire. La primera es la materia orgánica verde; material fresco (desechos de la cocina: restos de verduras y frutas, cáscaras de huevo lavadas y recortes recientes del huerto o jardín) que al contener una alta concentración de nitrógeno, acelera el proceso de descomposición. La segunda es la materia orgánica marrón; material seco (hojas secas, pasto seco, paja, ramitas, aserrín, cartón) que proporciona carbono que ayuda al crecimiento de las plantas, equilibra la humedad del material fresco y ayuda a controlar olores. Por último, la materia orgánica negra; el activador (tierra negra y composta madura) que sólo se requiere cuando comienza el proceso.

Si bien el compostaje doméstico es un proceso más lento en comparación con los sistemas de compostaje industriales, hay que desarrollar la paciencia y ser constante… pero cuando lo incorporas como un hábito, se naturaliza convirtiéndose en una experiencia gratificante. 

En un recipiente puedes ir seleccionando los desechos generados en la cocina y cuando se llena, pasarlos a la compostera y cubrirnos con material seco. Si no te animas a compostar en tu casa, un buen tip sería ir creando el hábito de separar y clasificar los residuos que generas y llevar lo máximo posible a reciclar. En cuanto a los restos orgánicos tal vez puedas donarlos a algún huerto, vivero o a alguien que aprecie ese material para convertir en abono. Lograr eso, en lo que se refiere a minimizar nuestros residuos, es un gran paso. Y como se dice… poco a poco, juntos, vamos haciendo un mundo mejor.

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