Genera un cambio Hábitos Reflexión

Contaminación ambiental en tiempos de pandemia

Un virus desconocido y absurdamente contagioso llega para cambiarnos la vida. Nos recuerda que somos frágiles y nos llama a recluirnos en nuestras casas. El tiempo avanza. La incertidumbre y la preocupación se hacen notar. Caos. Los sistemas sanitarios de países que parecían imbatibles, colapsan. ¡Ni hablar de los que menos preparados estaban! Y con ello, a miles de personas le arrebatan las ilusiones, los planes… la vida misma. El miedo crece, seguimos en nuestras casas. Y la naturaleza nos demuestra que no nos necesita, que con nuestra ausencia, ella se regenera.

En un escenario que pareciera derrumbarse, surge el sentimiento de esperanza: personas anónimas que dan la vida por cuidarnos, corazones solidarios que quieren ayudar y comenzamos a ver la vida desde otra perspectiva, a valorar las cosas simples, a ocupar el tiempo de otra forma y a nutrir nuestros vínculos a la distancia, con cariño, nostalgia, creatividad y la confianza de que volveremos a vernos. 

Como muchos, pensé que este virus sería una oportunidad de reinventarnos. Una oportunidad de evolucionar como sociedad. Unirnos, ser más fuertes y entre todos lograr un cambio. Un cambio tan necesario por el bien de nosotros y de todos aquellos que vendrán. Con intenciones de dejar un mundo más sano y habitable para todos.

Sin embargo, algo que me venía preguntando no tardó en manifestarse. Las ciudades y las playas de todo el mundo comenzaron a amanecer llenas de guantes y mascarillas desechables, como si hubiesen caído del cielo. La irresponsabilidad humana en su máxima expresión. Claro está, que a estas alturas no cuestiono su uso ni minimizo su funcionalidad; pero, sí ¿de qué forma nos deshacemos de ellos? ¿Bajo qué costo? No creo que abandonándolos en plena vía pública sea la manera. ¡Cuánto egoísmo! Quien lo usa, lo hace para cuidar su vida pero al desecharlo indebidamente, podría poner en riesgo la vida de otro -incluyendo otras especies y contaminando el planeta-.

Nuestro comportamiento debería darnos vergüenza. Nuestra falta de empatía, educación y conciencia no tiene límites. Nos encontramos ante una crisis como humanidad y aún así, nuestras acciones dejan rastros de lo desconectados que estamos con el prójimo, nuestro entorno, la naturaleza y nosotros mismos. 

El virus, ¿no seremos nosotros?

Foto portada: Ainoha en Ciudad de México

Recomendaciones para la correcta utilización de los elementos de protección personal (EPP), en la contingencia de COVID-19 en Argentina.

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